La pendiente existente condicionó la construcción de sus casas tradicionales, que aparecen apretadas en estrechas y empinadas calles, conformando varios barrios, separados entre sí por espacios verdes. Entre el caserío popular de Condado también podemos encontrar sólidas casonas blasonadas.
La iglesia de Santa María aún conserva algunos de los elementos de la primitiva construcción románica iniciada en el siglo XI: canecillos, capiteles, arquivoltas, ajedrezados, sogueados, decoración geométrica, etc se concentran en su portada lateral, hoy cegada con un muro. Su nave se cubre con bóveda de cañón.
La iglesia de San Pedro cuenta con dos naves; la principal con bóveda de crucería sencilla y la lateral, de aristas, con la capilla de los Porres adosada. En ella también se conservan algunos canecillos con talla más basta.
Desde este núcleo y atravesando un puerto llegamos a Cereceda. Desde allí una estrecha carretera nos encaminará hacia Panizares, pasando junto a un embalse, un bello paraje donde se amansan las aguas del Ebro.
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