 |
El cuidado caserío de esta población se desarrolla a lo largo de una calle principal junto a la que discurre un pequeño y acanalado arroyo procedente de la cercana Sierra de la Tesla. Allí, con el paso de los siglos, este curso de agua se ha abierto paso entre las verticales paredes calizas, modelando una estrecha hoz, donde el arroyo salta en varias ocasiones. Un lugar maravilloso.
A lo largo de esta calle, junto a las tradicionales casas, aún podemos observar numerosas y magníficas casonas solariegas realizadas en sillar que exhiben buenas muestras de la arquitectura culta como blasones, portadas, ventanas o balconadas. En la entrada del pueblo resalta el palacio de los Bustamante, un sólido edificio de perfecto sillar.
La iglesia de Nuestra Señora comenzó su construcción en época románica, como lo atestiguan su portada, hoy tapiada, y algunos elementos. Cuenta con una sola nave de tres tramos y ábside, más dos capillas laterales renovadas casi totalmente en el siglo XVI, con ventanas ojivales. Sus bóvedas son de crucería compuesta y el retablo mayor es plateresco, con tablas pintadas.
.

|